Parapsicología
Combustión Espontánea
Escrito por Mariví Sanz
|
||||||||
|
|
“2 de Julio de 1951. San Petersburg, Florida. Mary Hardy Reeser, preocupada por algunos retrasos en su mudanza, tomó dos comprimidos de Seconal y se fumó un cigarrillo sentada en su sillón favorito, algo habitual en ella.
Al día siguiente, su casera, Patsy Carpenter, le llevaba un telegrama acerca de la mudanza en la que estaba inmersa. Al ir a entrar en la habitación, nota que el pomo de la puerta está extremadamente caliente.
Lo que encontró dentro se convirtió en uno de los casos más conocidos de la llamada Combustión Humana Espontánea (CHE).
En el sillón en el que habitualmente se sentaba, y en un radio de un metro, se encontraban restos del sillón, y cenizas dispersas, junto con fragmentos del hígado adyacente a restos de la columna vertebral, el cráneo reducido al tamaño de una pelota de tenis y un pie, intacto hasta el tobillo, aún con el zapato puesto.
En el certificado de defunción se definió la muerte como “Muerte accidental por fuego de origen desconocido”.

La Policía valoró la posibilidad de que la señora Reeser quedara inconsciente por los somníferos, de forma que su cigarrillo cayera encendido sobre su ropa altamente inflamable.
![]() |
| Mary Hardy Reeser |
Este es uno más de los casos típicos de Combustión Humana Espontánea. Pero, ¿es la CHE tan misteriosa e inexplicable como nos han contado? ¿O hay una explicación convincente para estos casos?.
No quiero que este artículo se convierta en una larga lista de presuntos casos de CHE a lo largo de la historia. Creo que hay suficiente documentación al alcance de todos, como para tener acceso a los detalles más conocidos de cada caso. Sin embargo, sí mencionaré algunos sucesos concretos, sobre todo, a la hora de valorar las diferentes teorías propuestas para explicar los casos de CHE.
A lo largo de la exposición, veremos cómo muchos de los episodios considerados clásicos de CHE tienen explicaciones cuando menos plausibles, así como también que algunos de los casos menos conocidos son, probablemente, más misteriosos y menos difundidos por los escépticos en su “batalla” contra el mito de la CHE.
Muchos escépticos ponen en duda que la CHE deba considerarse como un fenómeno paranormal, pero, indudablemente, mientras no tenga una explicación científica aceptable hoy por hoy, la CHE seguirá siendo susceptible de estudio por parte de la Parapsicología.
Como hemos comprobado en múltiples ocasiones, en lugar de buscar una explicación racional, hay determinados grupos que se dedican a desprestigiar tanto al fenómeno, como a los que lo investigan, pero a pesar de lo que digan los escépticos más “negativistas”, una cosa es que el fenómeno no se pueda explicar, y otra muy distinta, que el fenómeno no exista.


