Historia Oculta
Geobiología y Pirámides
Escrito por Gabriel Silva
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Angstroms o unidades de Bovis es lo mismo. Se llama así a la forma ya universalmente aceptada en geobiología para medir cuantitativamente un nivel energético, al margen de los Hz (Hertzios) y otras modalidades vibratorias u oscilatorias... Pero ello no indica per se, todos los aspectos cualitativos.
En este artículo sólo trataremos de situaciones en que la tasa vibratoria puede ser de riesgo por exceso, no por carencia, puesto que ya es bien sabido que por debajo de las 5.000 unidades de Bovis estamos en zona de riesgo severo y debajo de las 4.000 ningún organismo puede prosperar, salvo algunas bacterias patógenas y los virus y a los 2.000 Bovis "se mueren hasta las ganas de vivir" por que los rayos Gamma destruyen todo sin resistencia.

Algunos geobiólogos y expertos en Feng Shui tienen aún ciertos recelos respecto a las pirámides, por simple desconocimiento del tema piramidal, que ciertamente rompe con determinados conceptos más o menos establecidos en estas disciplinas.
Sin embargo, no es que en la pirámide se modifiquen las Leyes Naturales ni que dejen de valer los preciosos conocimientos que tanto la geobiología instrumentalista (o radiónica) como la rabdomántica (empírica y sensitiva) y el Feng Shui están aportando a la evolución humana.
Estos conocimientos deben integrarse en un todo más amplio y la energía piramidal debe ser comprendida en su verdadero potencial, con toda la prudencia necesaria, pero sin los miedos que normalmente surgen ante lo desconocido.
Para ello van estas explicaciones sobre las características de la energía piramidal, en relación a la geobiología y el Feng Shui:
La modalidad de medición energética más común en la geobiología sincrética (combinación de instrumental física con sensitividad personal) es la tabla de Bovis -con las ampliaciones que han surgido últimamente y las necesariamente deberán surgir en poco tiempo más-.
Pero a pesar de la evolución que ésta ha tenido para lograr encuadrar medidas que superan las diez mil unidades de energía (en realidad, "unidades vibratorias" en un tipo de energía que escapa a los limitados aparatejos de las muletas tecnológicas del mercado), hay factores por los cuales deberían clasificarse estas unidades -al margen de lo cuantitativo- con interesantes variantes cualitativas. En realidad hablamos de energía en una de las modalidades orgónicas, pero sería muy largo extendernos en esta particularidad.
No es lo mismo estar en un sitio puramente telúrico, natural o coadyuvado por monolitos semienterrados (como Stonenge) a más de 10.000 Bovis, donde la elevación surge de la armonía entre las fuerzas telúricas y las solares con cierta interacción lunar, que estar con esa misma magnitud en una catedral, donde la corriente telúrica es forzada desde los subterráneos y/o líneas de agua para acrecentar la vibración terrenal, aprovechar más la interacción lunar y neutralizar las influencias solares...
En el caso de los sitios sagrados paganos se consigue una espiritualidad auténtica, merced a una calidad vibratoria producida por elementos cósmicos y telúricos en armonía, mientras que en las catedrales se estimula el sentimiento "místico", que en realidad corresponde al plano Astral (emocional, no espiritual), merced al aprovechamiento de fuerzas telúricas y lunares, en cuyas obras se incluye la creación de "nudos Hartmann artificiales" o la canalización de estos con un fin determinado.
Es un gran error suponer sólo por la tasa vibratoria registrada, que ello determina la calidad geobiológica del lugar. Si bien es útil para determinar los puntos diferenciados que merecen ciertas precauciones y mayor estudio, han de tenerse en cuenta para este segundo paso, dos factores más:
a) Cuál es el factor causante de la diferencia y los elementos componentes -minerales y estructuras-,
b) Cuál es la resultante armónica de la actividad que determina la elevación vibratoria.
En el caso a) veremos que los sitios "paganos" y naturales que superan los 11.000 Bovis sólo pueden ser dañinos físicamente para ciertas personas (por lo general con psicopatías muy notables), mientras que las catedrales y otros edificios de gran altura que pasan esa medida son dañinos casi para cualquier persona que permanezca más tres horas en sus vórtices.
Tras un período de acostumbramiento en un sitio natural o correctamente equilibrado que supere los 11.000 a 15.000 Bovis, el cuerpo deja de sentir la diferencia pero la psiquis se siente agradablemente estimulada y libre, con mayor autoconsciencia.
Permanecer en los puntos principales de una catedral o una basílica con la misma tasa más de cinco o seis horas, lleva un estado depresivo que puede incluso somatizarse muy rápidamente en forma de tisis, cefaleas resistentes, delirios, etc., según la constitución psicológica y física del sujeto.
Bien lo saben muchos sacerdotes que hay muchos sitios "que hay que dejar a Dios" por que el humano no los resiste.
En las pirámides, hay una diferencia enorme con los demás sitios y muy diferente es el tipo de energía, aunque se alcancen iguales o mayores Angstrom o unidades de Bovis.
Desde luego, los efectos biológicos y psíquicos son también diferentes por las siguientes razones:
1) Aspectos Psiquicos
(aunque no suelen importar a algunos geobiólogos americanos, deberían importarles más). En las pirámides hay un equilibrio perfecto entre las fuerzas telúricas y las solares, con un mínimo de interacción lunar.
La psicología básica o animal (el inconsciente, para los freudianos) que es de tipo lunar, no pierde fuerza ni sus cualidades "instintivas", pero sí pierde el control compulsivo, dando lugar a que el super-yo (el Consciente o Yo-Superior en su parte Trascendente, para los Junguianos) se imponga sobre las fuerzas oscuras del inconsciente.
2) Aspectos Físicos
Pero a diferencia de los sitios paganos o los naturales, los cuerpos orgánicos son afectados en cuanto a estructura molecular del agua por el efecto conocido como Simpatía Magnética de la Forma.
Este poderoso efecto (bien conocido por los físicos que fabrican piedras preciosas artificiales) hace que las moléculas de agua adquieran su forma natural correcta de 5 H2O, haciéndose más solventes y menos oxidantes. Ya se sabe (hace veinte años) que la verdadera molécula de agua tiene forma de pirámide perfecta, con casi 52º de inclinación de sus caras:
2a) El Campo magnético piramidal aumenta su vibración respecto al telúrico, no por la caótica contraposición e interacción de las partículas de origen cósmico con las del campo telúrico (muy propio de las catedrales y en laboratorio, en los conos), sino que ambas comienzan, desde el momento mismo en que se emplaza correctamente la pirámide, a circular juntas conformando un campo más completo a nivel cuántico y acelerado en función de su "masa orgónica" producto de la presión del campo magnético telúrico localmente enfrentado a esta especie de "compuerta magnética".
Mientras que la Simpatía Magnética de la Forma actúa recomponiendo las estructuras moleculares del agua, este campo conjunto levemente acelerado se encarga de barrer los radicales libres, las protomoléculas de agua (H2O) incompletas que no se ajustan cuánticamente para formar parte de una molécula correcta (piramidal) de agua.
2b) A este conjunto de fenómenos (Armonía teluro-cósmica, Simpatía Magnética de la Forma y corrección molecular del agua, aceleración y coactividad de campo, eliminación de radicales libres y de protomoléculas oxidantes), debemos agregar el que quizá sea el mayor causante del aumento de la tasa vibratoria: La acumulación de neutrinos en el interior de la pirámide, así como dentro de las moléculas de agua en los organismos tratados.
2c) Con lo que sí hay que tener especial precaución, es con la composición material de la pirámide, en la cual sólo podemos confiar cuando está construida con aluminio, madera, vidrios, silícicos en general, plásticos o carbón.
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Me han manifestado ciertas personas que les aterroriza que tengan "un bombardeo de neutrinos", como si se tratara de las radiaciones de una bomba H.
Igual sucedía eso a fines del s.XVI, cuando los hermanos Janssen fabricaron el primer microscopio y hasta principios del s.XX a mucha gente le aterrorizaba pensar en "los monstruos" que vivirían dentro de nuestro cuerpo, en esas diminutas dimensiones.
Es preciso tomar consciencia de que una de las causas fundamentales de nuestras enfermedades no psicosomáticas, así como los detonantes físicos de las psicosomáticas, desde el punto de vista de la física, son las carencias de neutrinos en la atmósfera, por que estos (los neutrinos), son los ladrillos básicos de la construcción atómica.
Ejemplo:
Un electrón está formado por más de un billón de subpartículas, de las cuales un 80 % son neutrinos en sus tres estadios, los cuales tienen -por lo Ley de Interacción (magnética, en este caso)- la propiedad de completar selectivamente a los electrones carentes.
Nuestro ADN, cuando se ve reforzado desde el plano subatómico con estos corpúsculos elementales, es mucho más estable y difícilmente mutable.
Aunque no conocemos ningún caso de cáncer tratado con pirámides (por lo que no tenemos ninguna posibilidad de ofrecer nada en este sentido), podemos decir que teóricamente, la posibilidad de contraer cáncer para alguien que duerma en una pirámide es muchísimo menor que para alguien que no tenga este refuerzo de neutrinos.
También podemos aseverar que si viviésemos permanentemente en una atmósfera saturada de neutrinos, nuestra completitud cuántica en el ADN nos daría inmunidad casi ante cualquier enfermedad, incluyendo el cáncer.
Algunos geobiólogos y los expertos en Feng Shui, que no pueden caer en esas limitaciones mentales tan extremas como el temor al bombardeo de partículas, conscientes de que nuestro cuerpo es traspasado por varios millones de subpartículas cada día, sin embargo temen a los efectos de la pirámide cuando sus biómetros les indican que superan los 11.000 o 16.000 Bovis, contra las siete u ocho mil unidades que registran en el entorno inmediato. Más grande es el susto cuando en un modelo "Hércules" (pirámide de aluminio de caras cerradas) registran por encima de los 20.000 Bovis...
Pero no es lo mismo permanecer en un punto geopatógeno (que puede tener cualquier tasa vibratoria), que dormir donde ésta tiene cualidades justamente opuestas a aquellos. Una pirámide estructural de aluminio o madera, que alcanza entre 11.000 y 16.000 unidades de Bovis es perfectamente apta para que permanezca en ella cualquier persona durante todo el tiempo.
Una pirámide más densa, que supere los 20.000 Bovis, quizá requiera de un proceso de aclimatación orgánica mayor, pero no por ello tiene que ser necesariamente peligrosa.
No sólo se han logrado tratamientos extraordinarios contra el reuma en estas pirámides (y aún en otras de menor densidad que las Piramicamas normales), sino que se han observado recomposiciones óseas en problemas cervicales por desgaste mecánico. Los casos -hay que confesarlo- son pocos aún, pero han roto con las terminantes estadísticas oficiales de "eso no se cura".

