| Las Mentiras de los Dioses |
Página 1 de 3 Debo reconocerlo. Arqueé una ceja la vez que me dijeron que Dios había descendido a la tierra y ahora estaba en la India. Como Ilusionista profesional que soy, siempre tiendo a dudar de tales afirmaciones sorprendentes. Pero mi incredulidad no quita que mi curiosidad profundice en tales afirmaciones. Así me topé con Sai Baba. Aquel gurú que –dicen por ahí- es una potencia paralela al estado de India. Que se autodenominara Dios no era nuevo. Ya desde los tiempos bíblicos hemos visto como tantos hombres –fanáticos y dirigidos por el ego– creían representar la divinidad omnipresente.
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Pero cuando vi que hacía supuestos milagros, materializaciones y toda una gama de fenómenos paranormales, me dije, “es hora de echarle un vistazo a este hombre”. Y los videos fueron rotundos. Amén de “pescarlo” in fraganti en sus trucos simples de prestidigitación (y que tiempo habrá para que los revele aquí), cuando uno profundiza en su leyenda y sus milagros, se topa con otras cosas mucho menos espirituales. Hablo de las acusaciones sexuales que recayeron contra este gurú. Testimonios de ex fieles que lo acusaban de pedofilo y demás “lindezas”. No quiero ni puedo inmiscuirme en tales afirmaciones terribles. Sólo mencionar que documentales televisivos se han encargado de demistificarlo como corresponde, agregando aquellas difamaciones que posiblemente sean verdaderas. Mi objetivo –modesto, escueto– en este artículo es hablar de su hipotética divinidad. Una divinidad que pone en Jaque a otro que también hizo milagros y salvó a multitud de personas: Jesucristo. Porque si uno descubre a Sai Baba y sus engaños hoy en día no es porque esta generación sea más sabia y más instruida. Simplemente porque hay medios de comunicación que se encargan de esclarecer estos asuntos. Y desmistificarlos cuando y como corresponde (en otros casos, es cierto, los exageran y crean “gatos donde hay liebres”). Pero vayamos al grano.
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