Las palmas

El partido que se disputará en el estadio de Gran Canaria servirá como colofón a una temporada desastrosa para los canarios y una temporada de ensueño para los catalanes.
Pesadilla. Esa es la palabra que define el año del equipo amarillo, sufrimiento desde las primeras jornadas de liga y un descenso que ha dolido demasiado a la afición. Ha sido un año de continuos cambios que ha finalizado de la peor manera posible. La entidad canaria intentará encontrarse a sí misma el año que viene en la segunda división.
Por su parte el equipo rojiblanco ha vivido un sueño todo este año, ni el más optimista aficionado se podía esperara haber debutado de tal manera en la primera división. No han sufrido en ningún momento para mantener la categoría e incluso han estado luchando por una plaza europea hasta las últimas jornadas de liga. Sin duda el trabajo de Pablo Machín es encomiable.
No se puede decir lo mismo del trabajo de Paco Jémez a cargo de la UD Las Palmas, sus resultados no han sido para nada los esperados y seguramente, dirija su último encuentro a los canarios. Se le trajo para intentar salvar al equipo, y se ha hundido aún más.
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Para la última jornada de liga, Machín cuenta con todos sus habituales disponibles para intentar finalizar la temporada con tres puntos y dejando un buen sabor de boca. Además no se sabe a ciencia cierta cual va a ser el futuro del entrenador del Girona, que ha estado sonando en los últimos días para diferentes banquillos de primera división.
La UD Las Palmas también cuenta con todos sus hombres habituales a excepción de Gaby Peñalba que lleva un largo período de tiempo lesionado. La misión de los canarios es que esta agonía acabe cuanto antes, que la entidad recapacite y aproveche las vacaciones para trabajar y preparar la próxima temporada de la mejor manera posible. La afición canaria merece tener a su equipo en primera división.
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Si hay un jugador que, a buen seguro, no quería que esta Liga terminase, ése es Stuani. El uruguayo ha realizado, posiblemente, la mejor temporada de su vida y en Canarias la rubricó con un nuevo doblete que le hace acabar con 21 goles. Una auténtica barbaridad para un delantero de un recién ascendido.
Esos dos goles fueron suficientes para que el Girona acabase con una mala racha de cuatro partidos sin ganar y cerrase su brillante campaña con una nueva victoria ante Las Palmas, que no pudo ni supo despedirse de Primera brindando un triunfo a su escaso público.
El tempranero primer tanto de Stuani hacía presagiar otra tarde de suplicio para la UD. El medido centro de Portu a la cabeza de su compañero de ataque supuso medio gol. El agujero defensivo canario permitió que Portu hiciera mucho daño durante los primeros minutos. Al murciano sólo le faltó marcar.
Sin embargo, Las Palmas consiguió reaccionar a raíz del gol del empate, obra de Calleri de penalti. Pere Pons agarró al atacante argentino cuando remataba de cabeza a la salida de un córner. Ahí empezó a tener más el esférico el equipo de Jémez, aunque sus llegadas eran estériles. Lo mejor, un disparo lejano.